¿Qué comen las salamanquesas?

Hay quien considera a las salamanquesas (también llamados gekkos) como un pequeño dragón. Quizás porque arrasan con todo lo que se les pone por el camino: se comen todos los insectos con los que se tropiezan.

Alimentación

Las salamanquesas son insectívoras. Satisfacen su hambre comiendo insectos, especialmente polillas, moscas, mosquitos, hormigas, arañas y hasta grillos.

Son estupendas patrulleras para el control de insectos en las casas cercanas a la costa, razón por la que a las especies americanas se les llama limpiacasas.

Cuando se hace de noche cazan los insectos atraídos por luces y lámparas. Y, si no hay insectos disponibles, son capaces de devorar a una salamanquesa de tamaño inferior.

Características

Son reptiles, tienen cuatro patas y son de una piel escamosa, a diferencia, por ejemplo, de las salamandras.

Pueden medir hasta 15 centímetros de largo y solo tienen uñas en 2 de los cinco dedos de cada pata. Este es el rasgo que las distingue de sus parientes de otras especies.

Comportamiento

Suelen ser animales nocturnos, pero pueden tener actividad cerca del crepúsculo, sobre todo en los días soleados del final del invierno.

Cuando interactúan con otros ejemplares de su especie emiten sonidos y chirridos. Su morada y zona de caza suelen encontrarse muy próximas, por lo que son animales muy territoriales.

Hábitat

Los espacios que habitan son muy variados. La condición es que haya la mayor cantidad posible de insectos de su preferencia para alimentarse.

Se las puede encontrar en casi cualquier lugar: casas, coches abandonados, estructuras antiguas, galpones…, pero normalmente cerca de alguna luz artificial.

Reproducción

Estos reptiles incuban un par de veces al año, naciendo las crías después de cuatro meses. Las nuevas salamanquesas medirán menos de 5 cm de longitud y crecerán muy lentamente. En cautiverio pueden durar hasta los ocho años.

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