¿Qué comen las tortugas marinas?

Las tortugas marinas son reptiles que se caracterizan, como otras tortugas, por poseer un caparazón que protege su cuerpo. La diferencia con la mayoría es que éstas viven en el mar. Son animales muy longevos que pueden superar fácilmente los 150 años de edad.

Alimentación

Las tortugas marinas, en general, son omnívoras, aunque cada especie tiene sus preferencias. La Carey, por ejemplo, come presas peligrosas por su elevada toxicidad, como medusas o anémonas.

El resto de las tortugas marinas son más precavidas y optan por consumir algas, estrellas de mar, percebes, peces, bivalvos y crustáceos, entre otros. En algunos casos pueden comerse a tortugas recién nacidas (incluso de su propia especie), como es el caso de la tortuga boba.

Un dato significativo es que todas las tortugas marinas consumen corales, del que extraen calcio para sus caparazones y huesos.

Características

Las tortugas marinas son animales de sangre fría, lo que las obliga a mudar de aguas frías a cálidas frecuentemente.

El caparazón de las tortugas marinas puede ser blando o duro, según la especie. Sus patas están perfectamente adaptadas a la vida en el mar y al desplazamiento en la arena.

Pueden nadar a una velocidad de entre 25 y 28 km por hora y son capaces de contener la respiración durante algo más de 10 minutos.

Comportamiento

Tienen hábitos migratorios constantes en busca de la temperatura apropiada. Son poco sociables y pueden pasar años sin encontrarse con sus congéneres, aunque algunas especies se congregan para alimentarse, tomar el sol y formar fuertes lazos con su pareja de reproducción.

Hábitat

Estas tortugas viven en todos los mares a excepción de los polares. Todas las especies están en peligro de extinción.

La población de tortugas marinas ha descendido mucho en los últimos tiempos, sobre todo por culpa del ser humano.

La ocupación turística de sus playas de desove y la contaminación marítima les ha afectado negativamente, pues confunden desechos plásticos con medusas, se los tragan y luego no son capaces de digerirlos.

Las luces de las ciudades también las confunden gravemente, ya que las tortugas se guían por la luna y la iluminación del litoral las desubica.

Reproducción

La cópula y la inseminación se llevan a cabo en aguas profundas. Como hemos comentado, las tortugas son ovíparas, por lo que deben salir a la playa a depositar sus huevos en la arena. Tras la ruptura de los huevos, las nuevas tortugas corren al encuentro con el mar para iniciar el ciclo.

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