¿Qué comen las truchas?

Las truchas son una especie de pez que habita en lagos y ríos, generalmente de bajas temperaturas. Son peces muy hábiles y que se adaptan a los cambios fácilmente. Su nombre científico es “salmo trutta” y, como otros peces, también es consumido por el ser humano.

Alimentación

La alimentación de las truchas es eurifágica, ya que su espectro alimentario es amplio. Son muy buenas cazadoras, se alimentan de prácticamente todo lo que ven en movimiento. En su vida silvestre comen peces, crustáceos o insectos.

Dentro de su dieta podemos encontrar una gran variedad de especies, desde lombrices, pasando por renacuajos y ranas, hasta musarañas, cangrejos, ratones de agua e, incluso, truchas más pequeñas.

Tienen dos métodos para cazar a sus presas: en ocasiones se posicionan cerca de la superficie y saltan para cazar en el aire, y otras veces se quedan inmóviles a la espera de que algún animal sea arrastrado por la corriente para poder devorarlo.

Cuando están en cautiverio se alimentan con harina de pescado, pigmentos naturales y otros compuestos que contengan vitaminas y minerales.

Características

Las truchas tienen la característica de que cambian de color de piel según su estado de ánimo, según la especie y según la edad.

La mayoría tiene una franja dorada en los costados, además, su vientre es de color amarillo y su cuerpo está cubierto por una serie de manchas rojas y verdes rodeadas por aros blancos. Cuando les refleja la luz del sol, irradian luminosidad.

Son peces alargados, corpulentos, de cola redonda y escamas lisas. Tienen una boca tan grande que abarca hasta la parte inferior de los ojos. Las más desarrolladas son las que viven en ríos de montaña y del llano.

Sus medidas pueden variar entre 25 y 90 centímetros de longitud y pueden llegar a pesar hasta 15 kg.

El promedio de vida de una trucha es de 8 a 10 años, si logra escapar de los pescadores que la buscan para el consumo humano.

Reproducción

El período de reproducción de las truchas tiene lugar entre los meses de enero y marzo.

Son los machos los encargados de encontrar el lugar idóneo para que la hembra deje sus huevos que más tarde ellos fecundarán.

Pasados los 40 días que dura el proceso de incubación, los adultos abandonan los huevos dejándolos a su suerte. Este es el motivo por el cual sobrevive un porcentaje muy bajo de los embriones. De los 10.000 huevos que suele poner la hembra puede que solo lleguen a reproducirse 4 ó 5 de ellos.

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