¿Qué comen los renos?

Los renos son animales muy conocidos por la forma de sus cuernos y por su relación con la Navidad. Estos animales se conocen como Caribús en distintas zonas del planeta y son cérvidos que se pueden encontrar en el hemisferio norte de la Tierra, especialmente en las zonas de tundra.

Se trata de la única especie perteneciente al género Rangifer, aunque es posible clasificarlos en cuatro subespecies de renos, siendo la mayoría de las especies originarias de Eurasia. También es posible encontrar cinco distintos caribúes, los cuáles son originarios de América.

Alimentación de los renos

Los renos son animales rumiantes, lo que quiere decir que su estomago tiene cuatro cavidades. Suelen alimentarse de hojas de abedul y sauce, mientras que en invierno suelen alimentarse de líquenes.

Asimismo, los renos también pueden comer varios tipos de hierbas y juncias. Se ha comprobado que en caso de no encontrar alimento pueden ser capaces de comerse animales pequeños como aves o roedores. Si tienen la suerte de encontrar huevos no dudan en alimentarse con ellos.

En época de invierno mantienen reservas de alimento para poder sobrevivir sin alimentos por más tiempo. Comen lomás que pueden para retener los alimentos en sus cavidades, usándola cuando necesitan alimentarse.

Entre la alimentación principal de los renos podemos destacar el musgo, líquenes y hierbas.

En el caso de los renos que hayan sido domesticados su alimentación puede ser un tanto más variada, aunque de cualquier forma son animales que en su mayoría se alimentan de plantas y hierbas, por lo que son considerados herbívoros.

Características de los renos

Las hembras pueden llegar a tener un peso que va desde los 60 a los 170 kilogramos. Entre las distintas subespecies que hay en la Tierra los machos son más grandes y tienen una forma más ligera, mientras que en otras subespecies los machos pueden llegar a pesar hasta 300 kilos.

El tamaño de estos animales y su diferencia en los pesos se debe a la alimentación, ya que los machos comen más que las hembras y son más musculosos.

Los renos que se encuentran domesticados suelen ser más pesados que aquellos que se encuentran en estado salvaje gracias a que ellos están bien alimentados y no tienen problemas para conseguir sus alimentos.  El doméstico incluso tiene patas más cortas, debido a que no se desplazan tanto y a que no tienen que buscar sus alimentos.

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